El sábado día 10, nos reunimos en Álora un grupo de personas, comprometidas con la lucha del pueblo palestino, con la idea de hablar y escuchar sobre esta causa. Queremos agradeceros vuestra presencia.
Con motivo de la recepción de la exposición «Cuando la conciencia nos llama», quisimos hacer un trabajo de investigación, aprovechamos para hacer un poco de historia y llegar a los inicios. Llegamos a la conclusión de que en estos momentos es la población civil quien está sosteniendo la lucha a nivel mundial, contra la sinrazón que está viviendo la población gazatí.
Toda la información la hemos plasmado en una serie de mapas y cartelería, para llegar a la conclusión de que ESTO NO EMPEZÓ EL 7 DE OCTUBRE.
Compartimos aquí el texto que se leyó por Virginia Blanco Rengel, coordinadora de IU Álora, para abrir el acto.
El hecho que hoy nos hayamos reunido aquí, un sábado por la tarde, para hablar de Palestina, de Gaza, nos da una idea de su importancia.
En estos últimos dos años el imaginario de muchas de nosotras y nosotros, se ha llenado de explosiones, infancias amputadas, llantos, colas del hambre…
Han discutido sobre cómo llamarlo. Nos han dado datos, números. Cada mañana nos levantábamos con 10 muertos cuando iban a por agua, una familia entera asesinada mientras dormía, 20 niños muertos por hambre… Las cifras son terribles, no hay nada en la historia del mundo que sea comparable a lo que estamos viendo, además con el agravante de que son las propias víctimas las que están retransmitiendo el infierno. Según el Ministerio de Salud de Gaza y estimaciones del proyecto académico “Los costes de la guerra”, a comienzos de octubre de 2025 habrían muerto aproximadamente 67.075 palestinos y unas 169.430 personas habrían resultado heridas.
Recientemente la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, reiteró su advertencia de que la cifra real de personas muertas en Gaza puede haber sido muy superior a los datos oficiales difundidos hasta ahora. En una declaración pública en X, señaló que algunos académicos y científicos estimaron el número total de personas fallecidas en alrededor de 680 mil personas.
Albanese sostuvo que, de confirmarse esas estimaciones, cerca de 380 mil de las víctimas habrían sido niños menores de cinco años. Subrayó, además, que estas cifras provienen de análisis independientes que tomaron en cuenta el colapso del sistema sanitario, la destrucción masiva de infraestructuras y la imposibilidad de registrar de manera adecuada todas las muertes ocurridas durante la ofensiva.
Mientras tomábamos las calles, armados con kufiyas rodeando cuellos, con sandías adornando bolsos y chaquetas, con nuestros cuerpos envueltos en banderas palestinas… Hemos asistido con desesperación a la inacción de gobiernos, instituciones, organismos. La sociedad civil ha tomado las calles, las redes se han llenado de denuncia y del dolor de la gente normal, del dolor de las personas de a pie. Se han puesto en marcha manifestaciones, concentraciones, acciones de boycot… Y se ha producido la magia de la unión de pueblos de diferentes países para poner en marcha varias flotillas. Se proyecta otra, nuevamente, para principios de 2026.
El escenario ahora mismo, desde octubre de 2025, está situado en una tregua, planeada por Trump e Israel. El cooperador necesario y el ejecutor han decidido cómo repartirse Gaza. Este acuerdo se ha adoptado sin los verdaderos implicados, sin las víctimas: la población palestina, la población gazatí.
El alto el fuego vigente desde octubre de 2025 ha frenado la ofensiva más intensa, pero no ha cerrado herida alguna: los ataques siguen y se calcula que más de 400 personas palestinas han muerto desde su entrada en vigor.
Pero no son solo números, son personas con nombres, ilusiones, proyectos, caras que nos sonreían desde la pantalla del móvil, en definitiva, vidas.
El hecho de que nos hayamos reunido hoy aquí, para inaugurar esta exposición de fotos de Osama Kahlout, es para tener presente eso: vamos a resignificar la vida de la población palestina, la vida de las personas que allí intentan seguir adelante, que resisten y se niegan a desaparecer.
Tenemos que seguir hablando de Gaza, de la lucha del pueblo palestino, la herida sigue abierta y está presente en los corazones de todas las personas presentes. Por ello, una petición: NO QUITEMOS LOS OJOS DE GAZA.





















