La crisis de la vivienda trasciende lo material, impacta también en la salud mental de quiénes la sufren. Y uno de los colectivos más golpeados es el de las personas jóvenes. La juventud afronta un presente sin futuro, donde no poder emanciparse o dedicar casi todo su salario a pagar el alquiler genera un horizonte de incertidumbre que genera malestar emocional y problemas de salud mental.
Puedes ver el informe de Intermon Oxfam aquí en PDF.
