El pasado 26 de febrero, se aprobaron los presupuestos que van a regir en nuestro municipio durante este año. Creemos que no son los que necesita Álora y es por ello que nuestro voto fue de abstención. Vamos a exponer los argumentos esgrimidos por nuestro concejal Juan Márquez.
El equipo de gobierno nos presenta hoy este Presupuesto avalado por un informe jurídico de la Secretaría General. Sin embargo, que un presupuesto sea legalmente tramitable no significa que sea el presupuesto que Álora necesita.
El informe que tenemos sobre la mesa es un recordatorio de que la administración debe funcionar como un reloj suizo en sus formas, pero lo que la Secretaría no puede juzgar, y es nuestra labor como oposición hacerlo, es la falta de ambición política y el estancamiento que estas cuentas esconden tras su corrección procedimental.
Un Presupuesto que viene acompañado de un Informe de Intervención que es, en la práctica, una hoja de ruta de los riesgos que corre este Ayuntamiento.
Tras el barniz de la legalidad técnica, lo que Intervención nos está diciendo es que estamos ante unas cuentas al límite. No se trata de si los números cuadran sobre el papel, que es la obligación mínima, sino de si este presupuesto es sostenible a medio plazo para los vecinos y vecinas de Álora.
Desde la oposición, entendemos que las bases de ejecución deben servir para controlar el gasto, no para facilitar que el equipo de gobierno evite el control de este Pleno. El rigor no es solo cumplir la ley, es permitir que la representación legítima de los vecinos, que somos todos nosotros, tenga voz en cómo se modifica y se gestiona el dinero de las y los perotes a lo largo del año.
Vemos en estas bases una estructura que facilita el gasto sin fiscalización previa. Como oposición, exigimos que se limite el uso de estos fondos y que los informes de reparo de la Intervención no sean simplemente una nota al pie de página, sino un freno real a la arbitrariedad.
Respecto a las bases que regulan las Subvenciones, echamos en falta criterios más estrictos de concurrencia competitiva. Las bases siguen dejando demasiado margen a la concesión directa o a convenios singulares.
Desde nuestro grupo, defendemos que cada euro en ayudas debe repartirse bajo criterios objetivos de publicidad y mérito, y estas bases, lejos de avanzar en ese sentido, mantienen un modelo que favorece el clientelismo en lugar de premiar los mejores proyectos para Álora.
En conclusión, queremos unas bases que obliguen a la transparencia, que vinculen el gasto a los compromisos adquiridos y que devuelvan el debate del dinero público a este Pleno, que es donde reside la voluntad popular.
Hoy el Alcalde nos presenta una Memoria Explicativa que califica de «sensible» y «social». Sin embargo, tras analizar el documento, lo que vemos no es un plan de futuro para Álora, sino un presupuesto de pura inercia.
Es una memoria que se limita a cubrir el expediente, a pagar las facturas del día a día, pero que carece de una visión estratégica para transformar nuestro municipio. Se nos habla de «priorizar servicios básicos», pero eso no es un mérito del equipo de gobierno, es la obligación mínima de cualquier ayuntamiento. Lo que falta aquí es ambición.
Si analizamos la estructura de gastos que detalla esta memoria, observamos con preocupación que la mayor parte del presupuesto se consume en el Capítulo 1 (Personal) con un gasto de personal que roza el 50%, el margen de maniobra para políticas activas o nuevas emergencias es muy limitado y el Capítulo 2 (Gastos Corrientes). Estamos ante una administración que gasta casi todo lo que ingresa en mantenerse a sí misma.
Esta estructura deja un margen de maniobra minúsculo para las inversiones reales. Cuando el gasto corriente crece sin control, lo que se está haciendo es hipotecar la capacidad de crecimiento de Álora. Nos venden como éxito la «cobertura de gastos», pero la realidad es que el Ayuntamiento está perdiendo capacidad inversora propia año tras año.
En el apartado de inversiones, la memoria es decepcionante. Gran parte de lo anunciado no depende de la gestión directa de este equipo de gobierno, sino que son transferencias de capital de otras administraciones (Diputación, Junta o fondos europeos).
Este Ayuntamiento se ha convertido en un mero gestor de subvenciones externas. No vemos proyectos potentes financiados con recursos propios que nazcan de una escucha activa a nuestros sectores productivos. No hay una apuesta clara por la modernización industrial, ni por la dinamización del casco histórico, ni por soluciones estructurales a los problemas del agua que no sean simples parches financiados por terceros.
La memoria peca de un optimismo que roza la imprudencia en el estado de ingresos. Se fían todas las cartas a unas previsiones de recaudación que, dado el contexto económico actual, podrían no cumplirse.
Si los ingresos no llegan según lo previsto, ¿qué van a recortar? ¿Las políticas sociales que tanto anuncian o las inversiones que ya de por sí son escasas? Este presupuesto nace con pies de barro porque no contempla un plan de contingencia real ni medidas de ahorro interno en la propia estructura política del Ayuntamiento.
En definitiva, esta Memoria Explicativa confirma que estamos ante un modelo de gestión agotado. Es un presupuesto que se resigna a lo que hay, que no busca la eficiencia y que se olvida de generar riqueza para no tener que depender siempre de la ayuda externa.
El Anexo de Inversiones que nos presentan hoy es, desgraciadamente, un ejercicio de copia y pega de promesas incumplidas y una muestra de la incapacidad de este equipo de gobierno para generar proyectos con sello propio.
Nos venden un listado de obras como si fueran un éxito de gestión, pero la realidad es que, si quitamos lo que viene financiado por la Diputación de Málaga, la Junta de Andalucía o los Fondos Europeos, el esfuerzo inversor real de este Ayuntamiento con sus propios recursos es prácticamente inexistente. Estamos ante un anexo que no es un plan de inversiones, sino una lista de deseos subordinada a lo que otros decidan darnos.
Es preocupante observar que las inversiones más importantes —ya sean en infraestructuras hidráulicas, caminos o equipamientos— aparecen ligadas casi exclusivamente a planes provinciales o subvenciones finalistas.
Si analizamos el destino de estas inversiones, ¿dónde está la apuesta por la reactivación económica? No vemos partidas potentes para la modernización del polígono industrial, ni un plan serio de rehabilitación del casco histórico que frene su despoblamiento.
En definitiva, este Anexo de Inversiones es un documento que no arriesga, que no innova y que deja el futuro de Álora en manos de la caridad de otras instituciones.
Queremos inversiones propias, ejecución real y una estrategia que piense en la Álora de la próxima década, no en las fotos de las próximas elecciones.
Cuando los presupuestos estén en el portal de transparencia, os los trasladaremos y empezaremos desde IU Álora a desgranarlos para que sepamos dónde va el dinero público, el de todas y todos. Mientras tanto, están a vuestra disposición en el Tablón de anuncios del Ayuntamiento de Álora.

